*

Deportes

Portada  |  03 septiembre 2021

La enriquecedora inmersión de Rodrigo Gerhardt en la cultura sorda

El basquetbolista bahiense perdió parcialmente la audición hace dos años tras ser operado por un tumor. Lo que al principio le pareció una catástrofe, se transformó en una nueva vida que le hizo descubrir un mundo distinto y le abrió oportunidades profesionales únicas.

En 2019 Rodrigo Gerhardt veía abrirse ante sí un camino de crecimiento en el básquet, donde ya cosechaba logros, cuando la sordera del oído izquierdo, consecuencia de la operación de un tumor, pareció cortar sus posibilidades deportivas y su vida.

El cambio fue violento e inesperado, pero, según descubrió, no fue el final de su carrera sino un viraje hacia nuevas experiencias, el acercamiento a personas que experimentan la vida de otra manera, y la revelación de una verdadera cultura que ni imaginaga.

Rodrigo nació en Bahía Blanca y se inició en el básquet en el club Bahiense del Norte, para luego incorporarse a Bahía Básquet y entrar a la Liga Nacional.

Tras su pase a Ferrocarril Oeste, en 2019, le descubrieron un tumor en el nervio periférico que requirió cirugía. El resultado fue positivo, el peligro quedó atrás, pero como secuela de la intervención, Rodrigo quedó sordo del oído izquierdo.

Su recuperación fue ideal, pero él sentía la discapacidad que le quedó como un limitante para su vida.

Sin embargo, un jugador de Los Topos, la selección argentina de básquet para sordos, lo invitó a sumarse al equipo y hoy el bahiense tiene muchas chances de integrar el equipo que participará de la sordolimpíadas 2021.

“Parece casi mentira que de algo que por momentos creí que era lo peor el mundo, lo peor que podía pasar, no fue tan grave y hoy me abre puertas”, le dijo el deportista a Telefe Noticias.

Pero el joven no sólo descubrió nuevas posibilidades deportivas. Acercarse al ambiente de los sordos le descubrió un mundo nuevo.

“Hoy tengo una oportunidad que ojalá todos pudieran vivir, no te tenés que quedar hipoacúsico para esto; ojalá todos pudieran ver lo que es la cultura sorda”, aseguró.

Para comunicarse mejor con sus compañeros, Rodrigo está aprendiendo a comunicarse con señas, y comparte el avance de su aprendizaje a través de una red social.

“En Instagram subo videos de lengua de señas. Todos me dicen: ‘sabés un montón’; en realidad yo subo lo que voy aprendiendo, no es que sé un montón, y si fueran aprendiendo conmigo sabrían un montón”, explicó.

De todas formas, las señas estandarizadas no son la única forma de comunicarse. La condición de sus compañeros de Los Topos es variada: personas sordas de nacimiento, otras con implantes, otras con disminución de la audición...

“Ellos conviven en un mundo en el que todos hablan y pocos hablan lengua de señas. Saben leer labios, saben las expresiones, ellos se hacen entender también, porque son muy expresivos”, señaló.

Uno de sus compañeros, el más veterano del equipo, tiene una sensibilidad tan desarrollada que casi parece un superpoder: “él pone la mano en el parlante del auto, y sabe qué música suena”, contó el basquetbolista.

Establecido en su nueva vida y vinculado a un ambiente que no imaginaba, Rodrigo sigue estando ante un camino de crecimiento, aunque distinto al que había encarado al principio y con compañeros que le abrieron una perspectiva extraordinaria.

“Es un punto de vista de la vida más allá del básquet; o sea, hoy el básquet queda “chiquitísimo” al lado de esto. La vida la ven de otra forma”, concluyó.

Fotografías: Rodrigo Gerhardt/Instagram

Comentarios