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Portada  |  11 octubre 2020

Creció la fatiga ocular y otras alteraciones por la exposición a pantallas durante la cuarentena

La conclusión se desprende de una encuesta realizada entre la comunidad universitaria por Estudiantes y docentes de la licenciatura en Óptica y Contactología de la UNS. El estudio reveló que el 52% de los alumnos está frente a dispositivos más de nueve horas al día, y ocho de cada diez presentan síntomas.

Estudiantes y docentes de la licenciatura en Óptica y Contactología de la UNS realizaron una encuesta que reveló el incremento de los síntomas de fatiga visual y otras alteraciones en los alumnos por la exposición reiterada a pantallas durante la cuarentena.

El análisis académico en función del cursado virtual que impuso la pandemia, dejó en evidencia que el 52% del alumnado permanece más de nueve horas al día frente a una computadora o un celular. Previo al primer cuatrimestre, apenas un 7,5% se encontraba en esa condición.

Los datos recogidos a través de una encuesta entre la comunidad universitaria (entre mayo y junio de este año), también expusieron otras variables. El 88% de los estudiantes estuvo entre 6 y más de 9 horas frente a dispositivos durante el confinamiento, cuando antes esa cifra era del 38%.

La iniciativa se encuentra dentro del programa de prevención y promoción #Averqueves. Su titular, la docente Doris Rivadeneira explicó a la página de la UNS que “antes de la cuarentena, el 50% de los alumnos estaba frente a la pantalla de tres a seis horas, mientras que ahora casi esa misma proporción -el 52%- está más de nueve. Eso implica la duplicación del tiempo de exposición”.

El cuestionario fue respondido por 1.129 integrantes de la comunidad universitaria (alumnos, docentes y no docentes), de los cuales el 43% tiene entre 17 y 24 años, por lo que se estima son estudiantes.

Además, el 83% reportó sensación de ojos secos, picazón y visión borrosa, entre otros. Aproximadamente la mitad de los encuestados presentan dolores de cabeza de manera más frecuente durante la noche y un 35.3% experimenta desenfoque frecuentemente después de trabajar frente a las pantallas.

“Un dato importante es que 4 de cada 10 personas no tiene conocimiento de la existencia de métodos para reducir o evitar el cansancio visual y casi un 17% no aplica los métodos más allá que los conoce”, aportó Rivadeneira.

La académica puntualizó que un 46% (equivalente a un total de 526 personas) refirió "no sentir molestias o alteraciones a nivel ocular antes de la cuarentena". Ese porcentaje "disminuyó durante el periodo de confinamiento a un 17%".

Con referencia a la conclusión del estudio, sostuvo que “la sobreexposición de los dispositivos digitales para realizar las diversas actividades de trabajo y estudio en nuestros hogares donde no presentamos las condiciones adecuadas en cuanto a iluminación, ventilación, protección visual, y mobiliario, ha llevado a realizar un mayor esfuerzo visual debido a que nuestro sistema visual no está preparado para pasar largas jornadas trabajando en visión próxima, generando dolores de cabeza, ojo seco por la falta de parpadeo y la calefacción, picazón de ojos, ojos rojos, emborronamiento. Lo cual nos puede indicar que los encuestados en algún momento han padecido de fatiga visual o síndrome visual informático”.

Rivadeneira añadió que esta situación ha generado un aumento del sedentarismo y una disminución a la exposición solar.

Entre las recomendaciones, el grupo indicó: “Es importante seguir las normas de higiene visual como la regla 20-20-20, cada 20 minutos, descansa 20 segundos y mira a 20 pies (6 metros); realizar pausas visuales activas (serie de ejercicios oculares) y descansos. Aumentar la frecuencia de parpadeo al utilizar pantallas de visualización digital, para mantener la superficie frontal del ojo húmedo, reduciendo al mínimo las posibilidades de desarrollar ojo seco”.

También se sugiere trabajar en condiciones de luminosidad adecuadas, la iluminación del entorno donde se está expuesto no debe ser excesiva o escasa, en caso de estar utilizando pantallas se deben colocar en posición perpendicular a las ventanas para no generar sombras o reflejos, además la luz no debe incidir directamente en los ojos del usuario.

Otra recomendación es adoptar posturas de trabajo en la silla “90°90°90°”, manteniendo la distancia a la pantalla de no menos de 45 cm.

“El mobiliario donde se trabaja o estudia no debe presentar colores intensos o muy oscuros (como el rojo y el negro), que dificultan la concentración provocando fatiga visual y estrés. Es conveniente utilizar filtros para la luz azul o IR y tratamientos antirreflejo en los anteojos aéreos, y acudir a revisiones visuales periódicas”, cerró.

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