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Pueblos Aislados

Portada  |  21 diciembre 2020

López Lecube: ecos de una promesa

Todo nació en el juramento de un hombre desesperado que construyó una gigantesca Iglesia en el lugar donde esquivó a la muerte.

Hoy, a más de un siglo de aquel milagro, ese templo es un sinónimo de fe.

La fe de una enfermera que ofrendó a la Virgen cada paso de su carrera. La fe de un médico cuya vocación es ayudar a los vecinos de los parajes de la zona.

La fe de un estanciero que se involucró de lleno en la preservación del histórico edificio. Y la fe de los pocos vecinos que viven en el pueblo, que dedican sus días a embellecer la Iglesia y el pintoresco entorno que la rodea.

Todos extrañan a los turistas y curiosos que, en años mejores, se acercaban para deslumbrarse ante esa maravilla enclavada en medio de la llanura.

Hasta esas voces añoradas forman parte de los ecos de una promesa.

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