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Pueblos Aislados

Portada  |  01 diciembre 2020

Pueblos Aislados: Bajo Hondo, después del dolor

Así la bautizaron en el pueblo. Y así la vivieron. José no sabe cómo se contagió, pero sí que la pasó muy mal. Internado en un hospital, lejos de su familia, aprendió a valorar a médicos y enfermeros.

Y se quiebra de emoción al recordar a su compañero de cuarto, que perdió la pelea contra el virus. Mónica no tuvo síntomas graves, pero nunca va a olvidar los días encerrada en su casa, rezando por la recuperación de su marido.

Ella agradece a los vecinos y familia que la ayudaron, detrás de la ventana, a superar los días de angustia. La mamá de Stella Maris no murió de Covid.

Pero el aislamiento y las restricciones sanitarias agudizaron sus problemas de salud hasta que no resistió más. Su hija se queda aferrada al recuerdo de un último beso robado a la cuarentena.

Enrique, como su familia, se aisló en el campo, tratando de protegerse del temible enemigo. Es su forma de “no llamar al diablo”. En cada historia hay un ejemplo de resiliencia, la ancestral capacidad humana de reponerse a la adversidad. De salir adelante, aún después del dolor

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